Haz tu inventario.

Reconocer y exteriorizar tus emociones puede serte útil.

Admite lo que sientes.

¿Sabías que…? Ponerle palabras a lo que estás sintiendo, puede ser de ayuda para manejar tu emotividad. Cuando te dices, con tranquilidad, “Me siento frustrada”, una sección reguladora de tu cerebro se activa (la “corteza prefrontal ventrolateral”)

Entonces, la próxima vez que sientas el agobio o temor, adelante, exprésalo. Si necesitas hablar con alguien sobre tus emociones, llámale a un amigo o contacta con un profesional. En la página web de Psychology Today encuentras una lista de especialistas, así como en la página de los Servicios de Salud Mental del Condado de Yolo.